La UCR cordobesa se formó este viernes para recibir al nuevo presidente del partido a nivel nacional, Leonel Chiarella, y a su nueva mesa ejecutiva que tiene a cuatro cordobeses, con Piera Fernández a cargo de la estratégica secretaría general, y con Javier Bee Sellares sentado en una de las vicepresidencias, aunque en representación de su jefe político, el correntino Gustavo Valdés.
Por debajo de ambos en el organigrama, aparecen Ramón Mestre y la deloredista Elisa Caffaratti, quien representa a Rodrigo de Loredo en el marco del paraguas que este tiene abierto por Alfredo Cornejo, el gobernador mendocino.
Tropa del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, e intendente de Venado Tuerto, el joven dirigente asumió la presidencia de la UCR nacional hace poco más de un mes, y se abocó a construir una agenda federal que contempla reuniones con la dirigencia del partido en todo el país.
Ya estuvo en Santa Fe y en San Luis –donde la UCR tiene un acuerdo con el gobernador Claudio Poggi– y ahora le toca a Córdoba.
En el acto que se realizó esta noche en la Casa Radical, además de los mencionados Piera Fernández y Bee Sellares, también estuvieron el presidente de la UCR de Córdoba, Marcos Ferrer, y el exintendente Ramón Javier Mestre. No estuvo el exdiputado nacional De Loredo.
Las versiones indican que hubo una fuerte discusión entre los sectores que representaron el deloredista Ferrer y Mestre. Una fuentes del mestrismo aseguró que el presidente del radicalismo cordobés fue muy cuestionado por no haber apoyado a la lista 3, (la encabezó Mestre) del radicalismo, en las pasadas elecciones legislativas del 26 de octubre.

En la agenda próxima de Chiarella, siguen las visitas a Mendoza, Corrientes, la ciudad de Buenos Aires, La Pampa y la provincia de Buenos Aires.
En otras palabras, la atención que genera el radicalismo de Córdoba no parece ser exclusiva para la conducción nacional.
En las reuniones privadas, Chiarella expresó que el radicalismo nacional tendrá una estrategia electoral para 2027, pero que se “respetará la realidad de cada distrito”, una forma de dejar en libertad de acción a cada provincia respecto de su política de alianzas para la subsistencia:el objetivo de los radicales es sostener las cinco gobernaciones que lideran (Santa Fe, Corrientes, Mendoza, Jujuy, Chaco y la alianza con Poggi en San Luis).
Chiarella tiene una misión imposible: surfear la interna cordobesa atravesada por tres grupos que no logran imponerse de manera determinante: los que quieren aliarse con La Libertad Avanza, los que quieren hacerlo con el Gobierno provincial y los que quieren construir un nuevo polo sin acuerdo con las otras opciones. Esas diferencias quedaron marcadas en el acto de esta anoche en la Casa Radical.
En este marco, el presidente de la UCR aún defiende la eficacia de la “herramienta” Provincias Unidas, pero aclara que esta no debe ser la única que deben tener a mano los radicales provinciales. Lo más probable es que su jefe, Pullaro, sostenga el acuerdo que tiene con el PRO, el socialismo y Juan Schiaretti para intentar la reelección.
Pullaro con Llaryora
La visita de Pullaro a Córdoba, prevista para este sábado, tendrá su lectura gestual. El santafesino irá por la noche al Festival de Cosquín, pero antes se reunirá con el gobernador cordobés Martín Llaryora.
El gobernador santafesino irá al Centro Cívico para mantener una reunión con Llaryora. Ambos tienen un excelente vínculo personal y político, más allá que Pullaro sea radical y el mandatario cordobés es militante peronista.
Por la noche, Pullaro asistirá al festival de Cosquín. No está confirmada la asistencia de Llaryora. El mandatario cordobés tenía previsto asistir es el próximo fin de semana, pero no se descarta acompañe al santafesino.


























