Hay una definición que repite la conducción provincial de la Unión Cívica Radical cargada de pragmatismo, pero que eriza la piel de algunos correligionarios que marcan límites políticos fatales con La Libertad Avanza. “Tenemos que hacer un acuerdo electoral que nos permita ser los más competitivos posibles”, aseguran cerca de Marcos Ferrer, presidente del partido y principal socio político de Rodrigo de Loredo, el dirigente radical mejor posicionado en la provincia, cuya estadía en Diputados vence el próximo 10 de diciembre.
Esa aseveración, incluye, por supuesto, explorar una alianza electoral con los libertarios, algo que rechazan de plano otros sectores internos del partido. Ramón Mestre, por ejemplo, encabeza esa negativa de forma tajante. Y junto a otros espacios radicales presiona por estos días con la realización de una interna para definir candidatos para los comicios del 26 de octubre.
Lo “deseable”
“Tenemos que ir a fondo. Es más fácil explicar alguna contradicción ideológica que obviamente no desconocemos, que tener que explicar un resultado indigno y desastroso cuando se cuenten los votos en octubre. Necesitamos ganar bancas, pero también quedar bien posicionados para disputar el poder provincial en 2027″, refuerzan la posición desde la cúspide de la conducción partidaria, blanqueando el doble objetivo para este año.
En el entorno de Ferrer plantean que el único límite en este escenario es el peronismo y su pretendida construcción cordobesista. “Con los únicos que nunca estaremos es con el peronismo. Llaryora ha cruzado todos los límites. Quiere ir por todo. De la Sota y Schiaretti tenían códigos; Llaryora, no. Ellos no se metían en la vida interna de los partidos; Llaryora sí lo hace. Lo hizo en el último proceso interno. Esta versión del peronismo es repulsiva”, aseveran desde la Casa Radical buscando espantar fantasmas y versiones de todo tipo que circulan en la política doméstica.
En el análisis sobre qué estrategia utilizar para las elecciones legislativas, en la conducción partidaria ponen como prioridad la que asegure “la mayor competitividad”. Explican que el desorden en los partidos políticos tradicionales que ha generado la irrupción de Javier Milei es de tal magnitud que lo que debe prevalecer es la utilidad para acceder al poder. “Todos saben qué piensa Ferrer del rol del Estado y de su importancia. Basta con ir a Río Tercero y ver su gestión, que nada tiene que ver con la de Milei”, argumenta un radical de su espacio.

En esa línea de pensamiento partidario, se marcan diferencias sobre la opinión mayoritaria del electorado radical sobre las posturas de los dirigentes del partido. “Nuestros votantes apoyaron ampliamente a Milei en 2023″, dicen para explicar y minimizar el seguro “ruido” que generaría una eventual alianza con los libertarios. Así se remarca que es un problema encapsulado en los dirigentes y no de los votantes.
Esa idea pragmática que se pretende instaurar, sin embargo, choca de frente con un interrogante clave: ¿Necesita La Libertad Avanza a la UCR para hacer una elección competitiva en Córdoba en octubre? La respuesta es rotundamente “no”. Además, en la cabeza de los radicales deloredistas no existe otra posibilidad que en una eventual boleta compartida el que encabece sea De Loredo, algo que suena disparatado para los libertarios. “Veremos cuando llegue el momento. A eso sólo lo va decidir Karina Milei”, contextualizan los boina blancas de este sector más optimistas.
De Loredo, mientras tanto, no cierra ninguna posibilidad ni se pronunciará al respecto con definiciones tajantes. Seguirá con el discurso de colaboración y moderación hacia el Gobierno nacional.
Con todo, la conducción del partido reconoce que el escenario de algún tipo de confluencia entre libertarios y radicales es “difícil” con la foto actual, pero se asegura que la realidad puede cambiar. “El acuerdo más competitivo es con el oficialismo nacional. Veremos más adelante, no hay que apurarse”, sostienen.
Se cree que a mediados del mes de junio el proceso de decisiones se acelerará con vistas al cierre de alianzas, fijado para el 7 de agosto.
Lo posible
En la exploración de alternativas que imagina la conducción de la UCR hay una que no se negocia: es impensado que el partido participe en soledad. Más allá de la retórica y las declaraciones que resaltan los valores del partido y las diferencias con otros espacios, hay plena conciencia que desempolvar la lista 3 “pelada” sería lo más parecido a coquetear con el abismo. La marca UCR es un activo en baja en este momento. El radicalismo vive una crisis de liderazgo nacional que se replica en muchas provincias, especialmente en aquellas, como Córdoba, donde no gobierna. Sí, en cambio, hay un valor territorial en las 170 intendencias que administra a lo largo y ancho de la provincia.
Con ese panorama, lo posible, si el plan con los libertarios no avanza –como se presume hoy–, es confluir en una alianza con el PRO que conduce Mauricio Macri. Hay una necesidad mutua de ambos partidos de evitar la competencia en soledad.
Macri estuvo hace 10 días en Córdoba y ante los suyos habló de esa posibilidad. Si bien no descartó ningún escenario, sí dijo en privado que una alianza con los radicales debería contener una sociedad en la que el PRO se quede con algo. Los “amarillos” ponen en juego tres bancas (la de la bullrichista Laura Rodríguez Machado, la del líbero Héctor Baldassi y la de Gustavo Santos, que ocupa Oscar Agost Carreño). Macri sabe que será imposible retener ese caudal, pero aspira a que no sea cero.
Como la tensión entre el PRO y La Libertad Avanza no para de escalar día tras día, parece cada vez más difícil un entendimiento entre esas fuerzas. La conducción radical ve ese panorama y considera “realizable” una especie de opción low cost de Juntos por el Cambio. “Rodrigo y Macri hablan. Se llevan bien y los dos saben que eso puede caminar. Sabemos que no es para ganar, pero siempre será mejor que ir solos”, aseguran quienes hablan con el jefe de la bancada radical en Diputados y con Ferrer.

En el macrismo local, representado en la figura de Soher El Sukaria, también consideran muy potable la opción con el radicalismo, pero remarcan que debe contemplar un negocio para ambas fuerzas y no para una sola. “Si el acuerdo incluye lugares expectables para el PRO, hay chances de entendimiento. De lo contrario, iremos solos por más que nos vaya mal”, dice un allegado a El Sukaria, en línea con las directivas que dejó Macri antes de partir hacia Buenos Aires. Traducido en una eventual boleta, significa un “amarillo” secundando a De Loredo.
La interna no para
En paralelo a este complejo rompecabezas, asoma una nueva puja interna entre radicales, en donde la conducción partidaria ve, además, los tentáculos del peronismo.

El mestrismo de Confluencia Radical, el alfonsinismo de Identidad Radical (Carlos Becerra) y Córdoba Abierta, que preside Fernando Montoya amenazan con ir a la Justicia si el próximo 14 de abril Ferrer y los suyos no convocan a una puja interna para elegir los candidatos que competirán por la UCR el 26 de octubre. Con las Paso suspendidas, el margen se acotó al extremo y rigen los tiempos partidarios.
De Loredo y Ferrer buscarán evitar como sea esa contienda, que debe ser abierta y no sólo para afiliados, como sucede en los procesos en que se eligen autoridades. La disputa promete terminar en tribunales.