El Gobierno nacional repudió este jueves por la noche el rechazo de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para su designación como jueces de la Corte Suprema.
Primero lo hicieron por medio de un comunicado de la cuenta de la Oficina del Presidente. En el escrito, llamaron el “refugio de la casta política” a la Cámara Alta y aseguraron que “la politización de la justicia representa una amenaza para la democracia”.
Unos minutos más tarde, el propio Javier Milei compartió un duro mensaje: “¿Dónde están todos los que decían que yo tenía un pacto de impunidad con la expresidente doblemente condenada?“.
Y agregó: “¿Pedirán perdón todos los políticos y periodistas que afirmaron esa mentira ahora que dos sectores de la oposición pactaron voltear los dos jueces y ficha limpia en la misma sesión?"
“Parece que el pacto era de aquellos preocupados por sus causas penales. Espero avance el proyecto de ficha limpia”, concluyó el mandatario.
El texto del la Oficina de Milei
A continuación, el texto completo del Gobierno nacional:
“La Oficina del Presidente repudia la decisión del Senado de la Nación de rechazar los pliegos propuestos por el Presidente Javier G. Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia.
“Durante el último año los senadores tuvieron a disposición los pliegos de los Dres. Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo, participando en toda instancia del proceso de selección establecida por la normativa vigente. Sin embargo, luego de dilatar la votación durante meses, optaron por priorizar la preocupación por sus causas judiciales y las de sus dirigentes, en detrimento del funcionamiento de uno de los tres poderes de la República, Por primera vez en la historia, el Senado de la Nación ha rechazado pliegos propuestos por un Presidente, por motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad, lo que evidencia una vez más que la Cámara Alta es el refugio de la casta política en el Congreso de la Nación. Convertido en una máquina de impedir, el Senado no actúa en favor del pueblo, sino que tiene como único fin obstruir el futuro de la Nación Argentina.
“Es evidente que la politización de la justicia representa una amenaza para la democracia. Mientras la clase política anteponga su protección penal y no la normalización del sistema judicial, el derecho a la justicia continuará limitado en la República Argentina.
“El Presidente de la Nación continuará trabajando incansablemente para garantizar la independencia judicial y restaurar la confianza del pueblo en las instituciones, utilizando todas las herramientas que la Constitución Nacional y el voto popular han puesto en sus manos”.