La relación política entre el presidente Javier Milei y el expresidente Mauricio Macri atraviesa el peor momento. Esa condición quedó patentizada este jueves con el aporte que realizó el PRO para rechazar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema de Justicia propuestos por el oficialismo.
El actual titular del PRO, que dice tener una “excelente” relación personal con el jefe del Estado, ordenó a los senadores de su espacio a aportar número para reunir el cuórum y luego votar en contra de los nominados para el alto tribunal.
El jefe de bloque, Alfredo de Angeli, y la pampeana Victoria Huala bajaron al recinto y dieron el presente. Macri quiso enviar una señal política al Gobierno al aportar el número para el inicio de la sesión, ya que igualmente la oposición lo hubiera alcanzado sin esas dos voluntades. Hasta último momento, la Casa Rosada operó con gobernadores aliados para frustrar la sesión y así evitar una de las más duras derrotas política.
Si bien Macri había adelantado su rechazo personal a la postulación del juez federal Lijo, a la hora de la votación en el recinto bajó línea a la bancada “amarilla” en consonancia con su posición personal. Los siete senadores del PRO se opusieron al pliego de Lijo, mientras que la cuenta del rechazo se redujo a la hora de votar a García-Mansilla. Sólo tres de los siete se opusieron.
La postura opositora del PRO quedó en línea con la decisión que tomó el kirchnerismo, que fue el impulsor de tumbar a ambos nominados por Milei.
La semana pasada, en Córdoba, el exmandatario había sido muy crítico del Gobierno nacional al asegurar que la economía empezaba a sufrir los efectos de las decisión políticas. “La falta de apego a la institucionalidad comienza a afectar el plan económico”, dijo al disertar en la Bolsa de Comercio de Córdoba, en un claro endurecimiento de los cuestionamientos de quien sigue siendo un aliado al Gobierno nacional.
Segundo “no”
El rechazo de Macri y sus senadores marca el segundo caso en que el PRO, un aliado parlamentario clave para La Libertad Avanza, vota en contra de los intereses del oficialismo. La anterior ocasión fue cuando el expresidente ordenó a sus senadores rechazar el DNU presidencial que le otorgó 100 mil millones de pesos en gastos reservados a la Side.
En aquella ocasión como ahora, el autor intelectual y responsable político de las iniciativas oficiales es el asesor presidencial Santiago Caputo, quien está abiertamente enfrentado al líder del PRO.
Macri acusa en público a Caputo y a Karina Milei como los responsables de trabar un acuerdo electoral entre su fuerza y los libertarios. El líder del PRO se ha referido en reiteradas ocasiones de manera crítica al “entorno” presidencial.
Salvo el rechazo de los jueces a la Corte y el decreto por los gastos de la Secretaria de Inteligencia, el PRO acompañó el resto de las iniciativas de La Libertad Avanza. Incluso sostuvo la marcha del Gobierno avalando el veto que frenó la suba de los haberes jubilatorios y los fondos para el financiamiento de las universidades, dos temas que el oficialismo consideró vitales en su cruzada para sostener el equilibrio de las cuentas públicas, pero también el control político.
Este nuevo capítulo de desencuentros entre el oficialismo y el PRO se produce en medio la campaña electoral para las elecciones legislativas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) que se desarrollarán el 18 de mayo.
En esa contienda electoral, libertarios y amarillos se enfrentarán en las urnas en comicios en los que el oficialismo busca vencer al PRO en su principal bastión, un desafío directo al liderazgo de los Macri, Mauricio y su primo Jorge, el alcalde porteño.