Basta con repasar las gacetillas del Gobierno provincial para advertir lo que, para muchos peronistas, ya dejó de ser una sospecha y pasó a convertirse en una certeza: el gobernador Martín Llaryora apuesta fuerte a que el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, sea el candidato del oficialismo por la Intendencia de Córdoba.
En la carrera también aparecen otros nombres del gabinete provincial, como el ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, y el titular de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio. Sin embargo, dentro del peronismo reconocen que la cancha parece claramente inclinada a favor del responsable de la seguridad provincial.
Más allá de la gestión cotidiana, la ofensiva permanente del senador Luis Juez en contra de la administración llaryorista parece terminar favoreciendo –paradójicamente– las aspiraciones del exjuecista Quinteros.
En los corrillos del PJ también circula una pregunta tan incómoda como inevitable. Juez, viejo zorro de la política, con sus embestidas constantes, ¿busca en el fondo que su exaliado Quinteros termine siendo el candidato del oficialismo en la Capital? Por ahora, el interrogante queda abierto, al menos entre no pocos peronistas.
En ese mismo escenario se anota otro nombre: el del secretario de Participación Ciudadana municipal, Juan Domingo Viola, un histórico del PJ Capital. En privado, el funcionario del intendente Daniel Passerini se muestra confiado y sostiene -con optimismo- que “no hay chances” de que el candidato no sea un peronista.
Zárate se prueba la peluca y confronta con El Panal
El rimbombante paso del presidente Javier Milei por el Festival de Jesús María habría acelerado algunas definiciones políticas de peso en esa ciudad.
El intendente Federico Zárate, que desde hace meses viene coqueteando con el universo libertario siguiendo los pasos de su antecesor y actual diputado nacional Luis Picat, ahora estaría dispuesto a dar el salto definitivo y jugar fuerte en las elecciones del año próximo alineado con el oficialismo nacional.
Aunque todavía no hizo pública esa decisión y se mantiene en el discurso de las buenas relaciones institucionales con todos los espacios, uno de sus principales concejales, Raúl Clérico, ya blanqueó su pase al “team libertario”. Lo hizo con declaraciones de alto voltaje y críticas directas al gobernador Martín Llaryora.
En su momento, el propio Zárate también jugó fuerte como anfitrión del festival para que el Presidente tuviera un protagonismo inusual en la fiesta gaucha encabezada por el Chaqueño Palavecino, una postal que tuvo repercusión nacional y que no cayó nada bien en el Centro Cívico.
El turismo espera un febrero “salvador”
El cierre de enero, el mes más importante de la temporada turística en Córdoba, dejó una sensación ambigua entre los distintos actores del sector. Según los datos oficiales, la temporada resultó levemente mejor que la del año pasado en términos de movimiento general. Sin embargo, esa lectura contrasta con la percepción de empresarios de Villa Carlos Paz, principal referencia turística de la provincia, que hacen otro análisis.
La brecha entre estadísticas y percepción se explica, en parte, por el perfil del público. La Provincia apuesta a un turismo masivo, “integrado mayoritariamente por trabajadores en relación de dependencia o cuentapropistas, un segmento que llega golpeado en su poder adquisitivo y con escasa capacidad de ahorro”, dicen en la Villa.
Esa realidad se refleja en un rasgo común de la temporada: hay turistas, pero con bajo nivel de consumo. “Muchos se desplazan a los distintos valles, pero el gasto es escaso y no se traduce en flujo económico de importancia ni en volumen para hoteles, gastronomía y comercios”, comentó una fuente de larga experiencia en la actividad.
Con enero ya cerrado, todas las miradas se posan ahora en febrero, concentrado en fines de semana y el feriado de Carnaval (lunes 16 y martes 17). En el sector hotelero y gastronómico reconocen que están “prendiéndole una vela” a ese tramo final para cubrir costos y evitar cerrar el verano con déficit.
En ese contexto, Calamuchita aparece como la excepción. En especial Villa General Belgrano, con unas 7.000 plazas y un público de mayor poder de consumo, muestra un desempeño algo más sólido que el resto de los destinos provinciales.























