Jorge Fontevecchia, fundador de Editorial Perfil, acaba de publicar el libro Fontevecchia vs Milei, de editorial Planeta, en el que recopila sus escritos sobre el ascenso de Javier Milei a la presidencia. La idea central de la obra, cuenta el periodista, es preservar la mirada original de cada momento, evitando que el paso del tiempo distorsione los análisis.
La obra, que funciona como una bitácora periodística, recoge el impacto del fenómeno Milei desde sus primeras apariciones en los medios hasta su consolidación como Presidente. Para Fontevecchia, el archivo es un testigo fiel que permite entender la evolución de un proceso sin el filtro del presente.
Pero además, para Fontevecchia, la recopilación destaca la importancia del periodismo en épocas de “dogmas hegemónicos”.
“Goethe decía que la única forma de ver el pasado sin distorsiones era en la arquitectura, porque todo lo demás lo vemos con los ojos del presente. Este libro es un intento de documentar lo que se pensaba en cada momento, sin reinterpretaciones”, explica el periodista en Voz y Voto.
En su análisis, Fontevecchia destaca la volatilidad del poder y la relación cambiante entre la sociedad y sus gobernantes. “Siempre tuve claro lo efímero del poder y de la percepción pública sobre quienes lo ejercen. La gente necesita creer en las virtudes de sus líderes, pero con el tiempo, esa ilusión se desvanece”, sostiene.
En este sentido, compara el vínculo entre la ciudadanía y el presidente con el enamoramiento: “Lacan decía que enamorarse es dar lo que no se tiene a alguien que no es. Algo parecido ocurre con los presidentes: la sociedad proyecta en ellos cualidades que no siempre poseen, y con el tiempo, la realidad se impone”.
Milei, en su ascenso, tuvo un vínculo particular con los medios de comunicación. Fontevecchia recuerda que en 2017, Perfil le dio espacio porque era un personaje exótico que llamaba la atención. “Fue tapa de nuestras revistas mucho antes de que yo supiera quién era. Se convirtió en un fenómeno mediático antes que político”, relata.
Sin embargo, su relación con el economista libertario cambió cuando este pasó de ser un polemista televisivo a un dirigente con aspiraciones de poder.
“Cuando ganó su banca como diputado en 2021, lo entrevisté a fondo. Me sorprendió su profundidad en la escuela austríaca de economía y su desconocimiento en otros temas. También su emocionalidad: en un momento, al hablar de su padre, se quebró y lloró”, recuerda.
A partir de esa entrevista, Fontevecchia vislumbró el potencial de Milei como figura política, pero también los peligros de su pensamiento. “Me llamó la atención su honestidad intelectual. No sé cómo es en su vida privada, pero sí creo que expresa sus ideas sin filtro. Es como un inconsciente freudiano en estado puro”, describe.
Fue en ese contexto que surgió la idea de enfrentarlo en un debate con Juan Grabois, un contrapunto entre la escuela austríaca y la doctrina social de la Iglesia. “Ese encuentro de cinco horas fue revelador. Dos visiones del mundo, nacidas casi al mismo tiempo y a pocos kilómetros de distancia, enfrentadas cara a cara”.
La llegada al poder
Con la llegada de Milei a la presidencia, el interés de Fontevecchia dejó de ser meramente intelectual para volverse político. “Cuando alguien con ideas extremas se convierte en presidente, ya no es solo un objeto de análisis. Su impacto es real y sus decisiones afectan a millones de personas”, advierte.
En este sentido, el periodista y empresario cuenta que Perfil adoptó una postura crítica hacia su gestión, lo que generó fricciones con el mandatario. “Nos convertimos en el medio nacional más crítico de su campaña, y probablemente yo fui su principal crítico en lo personal”, afirma.
Esa confrontación llevó a que Milei atacara públicamente a Fontevecchia y a otros periodistas, calificándolos de “ensobrados”.
“Cuando la respuesta pasa del debate intelectual a la agresión, entramos en otro terreno”, señala el fundador de Perfil. Ante esa situación, decidió iniciar acciones legales contra el presidente.
“Sé que un juicio de este tipo es largo y que el fallo puede tardar años, pero hay principios que vale la pena defender. No todos los periodistas pueden darse el lujo de enfrentar este tipo de ataques, pero los que podemos, tenemos la responsabilidad de hacerlo”.
Fontevecchia concluye con una reflexión sobre el rol del periodismo en tiempos de extremos: “Las ideas radicales pueden aportar al debate, siempre que no se conviertan en dogmas hegemónicos. El problema no es que existan, sino que se impongan sin contrapeso. Ahí es donde el periodismo tiene un papel fundamental: cuestionar, investigar y no ceder ante la presión del poder”.