Javier Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso este sábado en un clima verdaderamente hostil. La designación por decreto de los jueces de la Corte Suprema y la jura de uno de ellos, la supuesta estafa con la criptomoneda $Libra y las severas restricciones impuestas a la prensa acreditada formaron un caldo de cultivo que se hará sentir en la Asamblea Legislativa: una parte importante de la oposición vaciará el recinto, mientras que otro sector espera al Presidente con enojo e indignación.
El malestar de la oposición es tal que hasta hubo diputados dialoguistas que rechazaron el ofrecimiento para integrar las comitivas que recibirán a Milei tanto en la explanada del Palacio como en el atrio. El Presidente arribará minutos antes de las 21 para brindar su discurso inaugural por cadena nacional, y será recibido (en un incómodo reencuentro) por la vicepresidenta Victoria Villarruel, junto al titular de Diputados, Martín Menem.
El bloque de senadores de Unión por la Patria fue el primero en decidir, por unanimidad, que no asistiría a la ceremonia. En Diputados, el kirchnerismo decidió lo mismo este jueves por la noche. El desafío del jefe de la bancada, Germán Martínez, era evitar que se desmarquen integrantes de gobernadores aliados a Milei, como Raúl Jalil (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero).
El PRO estará presente y en la UCR también planean asistir, aunque habrá excepciones, como el senador y presidente del radicalismo, Martín Lousteau. “No voy a avalar con mi presencia las cosas que hace el Presidente. Ya fui dos veces y lo que hacen es montar un mecanismo de barras en los balcones, de no dejar que entre el periodismo, de agresión permanente y de utilización de las cámaras como les plazca. Eso ya lo hacía el kirchnerismo”, denunció.
Otros bloques enviarán delegaciones mínimas. En nombre de Encuentro Federal concurrirán entre otros su líder, Miguel Pichetto, el cordobés Oscar Agost Carreño y sus pares Ignacio García Aresca, Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres y Juan Brügge, quienes asistirán junto al gobernador Martín Llaryora. La única duda en la provincia es Natalia De la Sota, la opositora más férrea a Milei.
Por los radicales de Democracia para Siempre solo irán el jefe y la vice, Pablo Juliano y Marcela Coli, “para demostrar la disconformidad con el constante avasallamiento institucional que ejerce Javier Milei sobre los otros poderes del Estado”. Por su parte, la Coalición Cívica tiene intenciones de asistir, pero hará sentir su disgusto por el nombramiento de Ariel Lijo en la Corte.
El Frente de Izquierda pegará el faltazo. “Esta Asamblea Legislativa tiene restricciones inéditas a la medida del gobierno autoritario de Milei. No dejan que periodistas y reporteros gráficos realicen su tarea habitual en su lugar de trabajo. Esto es un show que busca encubrir la estafa cripto de Milei y a un gobierno que gobierna a través de decretos, como la designación de los jueces de la Corte”, denunció Nicolás Del Caño.
El sector de los gobernadores también lucirá raleado. Entre los del PJ, no serían de la partida Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) ni Gildo Insfrán (La Rioja), de los opositores más duros a Milei. Pero también podrían ausentarse varios mandatarios aliados al Presidente, por superposición de agendas.
Enojo por la Corte y $Libra
La decisión de la Corte de tomarle juramento a uno de los jueces designados por Milei, Manuel García Mansilla, fue la gota que rebalsó el vaso en la oposición: el académico no había cosechado apoyo en el Senado, donde su pliego ni siquiera logró dictamen de comisión, y además no cumplió con su palabra de no aceptar una designación “en comisión” por parte del Poder Ejecutivo, tal como había asegurado ante los propios legisladores en audiencia pública.
En Unión por la Patria, la Coalición Cívica y Democracia para Siempre repudiaron la jura de García Mansilla en estas condiciones. Hablaron de un “atropello institucional” y de un “conflicto de poderes de imprevisibles consecuencias”. “La República llora” y “la mayoría automática avanza”, lamentaron diputados de esos bloques.
En este clima, García Mansilla ocupará su silla en la apertura de sesiones del Congreso junto a Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. No solo eso: en Casa Rosada también dan por descontada la presencia del controvertido Ariel Lijo, aunque la Corte aún no le tomó juramento (recién el 6 de marzo evaluará el pedido de licencia que le concedió la Cámara Federal). Con Lijo y García Mansilla, Milei tendrá su ansiada foto del quinteto de magistrados.
Restricciones a la prensa
La tensión de cara al evento del sábado no solo se da a nivel político, sino también en el plano periodístico. Es que Presidencia de la Nación ordenó desplazar a la prensa acreditada de los palcos históricamente asignados para las coberturas, y decidió ubicar allí al cuerpo diplomático. La orden fue acatada sin resistencia por parte de Villarruel y Menem, anfitriones de la Asamblea Legislativa.
Los periodistas parlamentarios serán ubicados en las galerías de invitados del segundo piso, sin espacio físico suficiente y con una visibilidad muy reducida para ejercer su tarea. La decisión fue calificada como “arbitraria”, “injustificada” e “irracional” por parte del Círculo de Periodistas Parlamentarios, la entidad que nuclea a casi 40 acreditados permanentes del Congreso.
Legisladores de todo arco opositor se hicieron eco del reclamo y enviaron un arsenal de notas a Menem y Villarruel para exigir que revean la decisión, pero hasta el momento no hubo respuestas formales y los preparativos avanzan según lo dispuso Casa Rosada. Restricciones similares se aplicarán sobre los reporteros gráficos, que solo podrán tomar imágenes lejanas desde las mismas galerías del segundo piso.