El presidente Javier Milei estará el viernes en el Festival de Jesús María. Promete ser una incursión de gran peso simbólico. La “doma” es una figura central de las anónimas arremetidas libertarias en las redes: la acción política por excelencia de los mileístas para denotar sumisión del adversario o humillación en el transcurso de las discusiones.
Hay motivos mucho más terrenales para que Milei elija el Festival Nacional de Doma y Folklore: Jesús María tal vez sea uno de los lugares donde el sentimiento libertario cordobés late más fuerte. Federico Zárate es un intendente mileísta de hecho; el diputado Luis Picat fue elegido por la UCR, después se asumió como radical con peluca y ahora integra el bloque de La Libertad Avanza; la Sociedad Rural de Jesús María es la más cercana al Gobierno nacional y la más crítica del peronismo cordobés y hay un detalle extra: la vicepresidenta Victoria Villarruel, que estuvo en la platea en las ediciones 2024 y 2025, este año no fue invitada para no importunar al Presidente.
No está claro todavía si el gobernador Martín Llaryora concurrirá al aeropuerto a recibirlo, como ocurrió la mayor parte de las veces que Milei vino a Córdoba. Las excepciones fueron durante la campaña electoral y en la última visita, cuando el Presidente vino a celebrar la victoria de octubre.
Esas incursiones devinieron en visitas eminentemente proselitistas hace rato, y el manejo de las partidas discrecionales de la Nación a las provincias, también. Córdoba fue excluida sistemáticamente de ese reparto.
Llaryora está obligado por el electorado cordobés a mantener una buena relación con el Gobierno nacional. Pero la administración provincial está entre las más perjudicadas por la administración libertaria, en casi todos los frentes: tanto por el ajuste global del gasto como por las decisiones unilaterales de Milei en la distribución de los escasos recursos que reparte entre las provincias, y también por el derrumbe de ingresos propios de la Provincia que provocan las consecuencias del modelo económico.
La novedad de la era Milei es la paradoja de que una parte sustancial de los cordobeses apoya esas acciones y esto deja al peronismo cordobés en una inédita situación de impotencia política. El resultado electoral de octubre pasado cristalizó esa realidad.
Por todas las vías
La Nación se quedó en 2024 y 2025 con los recursos de las cajas de jubilaciones de las provincias, pero también con la mayor parte de los recursos previstos para Aportes del Tesoro Nacional. Repartió apenas el 7,3 de los recursos en 2024 ($ 49.800 millones) y el año pasado distribuyó entre los gobernadores amigos $ 207 mil millones, el 21,7% de los recursos. Todo el resto quedó para alimentar el superávit nacional. Córdoba quedó marginada del reparto en ambas ocasiones.
Los efectos del ilegal corte de recursos de Anses a las cajas provinciales son demoledores para todas las jurisdicciones. Y hasta ahora no hay una sola señal de la Corte Suprema que indique que esa medida unilateral va a cesar, pero en la Justicia de Córdoba habrá avalancha de reclamos judiciales contra los cambios que rigen en materia de aportes personales a la Caja –con impacto en las jubilaciones más altas– cuando concluya la feria judicial.
Las señales presupuestarias, en tanto, son las contrarias: en 2025 el reconducido Presupuesto nacional preveía unos simbólicos 254 mil millones para las 13 provincias y en 2026 la cifra es menos de la mitad. No cubriría siquiera las cuotas fijadas por la Justicia a las provincias que demandaron a la Nación. Córdoba hasta abril recibirá $ 5.000 millones al mes, de los más de 30 mil que debería estar recibiendo cada 30 días si se cumpliera la ley.
Los envíos de coparticipación vienen en caída desde hace meses y la semana pasada un informe del Iaraf señaló que la reducción de la presión tributaria efectiva nacional que publicita el gobierno de Milei correspondió en 2024 y 2025 al 0,8 % del PBI. “De esta baja acumulada, la Nación aportó el 8% (0,06 puntos porcentuales del PBI) y las Provincias y Caba el 92% (0,73 puntos porcentuales del PIB)”.
Las provincias perdieron los subsidios al transporte, el Fonid y los recursos de Anses. Los gobernadores ahora hacen cuentas sobre una pérdida en ciernes: el proyecto de reforma laboral prevé una reducción de Ganancias para las sociedades, las provincias podrían dejar de recibir cerca de $1,7 billones en 2026, ya que se trata de un impuesto coparticipable. Córdoba perdería cerca de $ 100 mil millones.
Otra vez, Milei cumpliría con la pretensión empresaria de reducir la presión fiscal y flexibilizar la legislación laboral, y otra vez trasladaría la mayor parte del costo a las provincias.
Para Llaryora la ecuación casi siempre es costosa por doble vía: económica y política, porque se trata de medidas que los cordobeses apoyan aún cuando en muchos casos desconozcan sus consecuencias. Ese es el laberinto sin salida en que el Gobierno libertario pone a todos los gobernadores, en especial a los de las provincias con mayor actividad privada.
Hay otros costos políticos que enfrenta Llaryora y que nada tienen que ver con Milei. Nadie más que el oficialismo cordobés tiene responsabilidad sobre el dispendio de recursos públicos en gastos que solo atienden el buen pasar de funcionarios y legisladores. El alegre despilfarro en homenajes, ágapes, viáticos y combustible que exhibe el presupuesto provincial –con especial notoriedad en el Poder Legislativo–, y donde también crecen los gastos reservados de tres ministerios. La oposición sólo se acuerda de que ese dispendio está mal cuando sale en los diarios: mientras tanto, disfruta con pocas excepciones del reparto que es responsabilidad del oficialismo.
Nadie se relaja
La visita de Milei incomodará como nunca al peronismo cordobés. Pero nadie descansa tampoco en el universo libertario.
El apoyo que cosecha el Presidente es muy alentador para las perspectivas de La Libertad Avanza en 2027, pero las definiciones en términos de construcción de la alternativa provincial son nulas. Los principales protagonistas del mileísmo cordobés intuyen y presuponen más de lo que conocen, pero aprendieron rápido que se requiere subordinación total.
La sobreactuada indefinición de Karina Milei tiene un efecto doble: desató todas las alertas en el poder provincial y al mismo tiempo genera en los libertarios de todo color y pelaje una inquietud que redunda en alineamiento total de todo aquel que aspire a un cargo. Córdoba recibirá a Milei con enero en la piel y caballitos en fila.





























