Las presiones que hasta último momento ejerció el Gobierno fueron en vano: el Senado finalmente consiguió quórum y rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los dos jueces de la Corte Suprema nombrados por decreto. Con Javier Milei de viaje en Estados Unidos, la oposición le propinó al presidente el golpe más duro desde su asunción. Se abre ahora un nuevo capítulo sobre la legitimidad de García-Mansilla, quien ocupa una silla en el máximo tribunal desde fines de febrero.
El resultado de la votación fue contundente. El pliego de Lijo recibió 43 votos en contra, 27 a favor y una abstención, del libertario Juan Carlos Pagotto. El de García-Mansilla obtuvo un resultado aún peor: 51 votos negativos, 20 positivos y ninguna abstención. Entre los cordobeses, Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero, del PRO, votaron a favor de García-Mansilla y en contra de Lijo, mientras que la peronista Alejandra Vigo lo hizo en rechazo de ambos. Ninguno de los tres aportó al quórum.
El debate no giró en torno a los nombres, sino a los nombramientos por decreto: a lo largo de cinco horas, el grueso de la oposición desaprobó ese mecanismo y reivindicó la facultad del Senado para prestar acuerdo. “Hoy ya no estamos discutiendo las cualidades de dos pliegos, sino resolviendo un conflicto institucional grave: un asalto institucional del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes del Estado”, blanqueó la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.
El rechazo quedó más expuesto en el caso de García-Mansilla, que en la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos había descartado asumir por decreto. “Lo negó tres veces, como Pedro a Jesús”, recordó, con una cita bíblica, Martín Lousteau (UCR). “Nos mintió en la cara”, lamentó también un peronista pampeano, Pablo Bensusán.
El quórum era la llave para destrabar el rechazo y, pese a las presiones de la Rosada, se alcanzó con 38 senadores. Unión por la Patria tuvo a 33 de sus 34 integrantes: solo le faltó la jujeña Carolina Moisés, quien hace poco formó un bloque con otros legisladores que no responden a Cristina Kirchner. Moisés fue la única que defendió verbalmente a Lijo y valoró su “experiencia” como juez, aunque al momento de votar otros peronistas también lo acompañaron.
Los no peronistas que aportaron al número fueron los radicales Lousteau (titular del partido) y el fueguino Pablo Blanco; el entrerriano Alfredo De Angeli, jefe del bloque PRO, y su compañera de bloque Victoria Huala, de La Pampa; y el monobloquista formoseño Francisco Paoltroni, quien emprendió una cruzada para voltear a Lijo.
El expresidente Mauricio Macri, enfrentado a Milei en la elección de legisladores porteños, bajó al PRO la orden de no dar quórum, pero solo De Angeli y Huala acataron. El entrerriano, que preside el bloque, coincidió con Macri en que Milei “está mal asesorado” y rechazó los dos pliegos. Entre los ausentes del PRO al inicio de la sesión estuvieron los cordobeses Juez y Álvarez Rivero.
La UCR amenazaba con bajar al recinto si el Gobierno no retiraba los pliegos, pero finalmente solo se sentaron los dos radicales más opositores a Milei, Lousteau y Blanco. Al momento de la votación, el radicalismo tuvo mayoría negativa: solo acompañaron los pliegos el chaqueño Víctor Zimmermann y la correntina Mercedes Valenzuela, en nombre de los gobernadores Leandro Zdero y Gustavo Valdés, respectivamente.
“Hoy estamos decidiendo el respeto a la Constitución y a las instituciones. Hay que votar en contra de ambos pliegos por unanimidad. Y hay que aclarar el sentido del voto: esto no es solamente en contra de los pliegos, es en contra del mecanismo de nombrar a los jueces en comisión, y para que García-Mansilla se vaya a la casa”, sentenció Lousteau.
La posición de los cordobeses
La peronista cordobesa Alejandra Vigo (Unidad Federal) había anticipado que daría quórum, pero finalmente bajó al recinto una vez comenzada la sesión. La explicación que dieron en su entorno es que “se demoró porque estaba en el médico”. En su discurso, confesó que pensó en abstenerse por la falta de mujeres en la Corte, pero finalmente decidió votar en contra en rechazo al decreto. “No da para más que se siga vulnerando la institucionalidad”, alertó.
Luis Juez, en cambio, sostuvo que el Senado debe evaluar “las cualidades y calidades” de los candidatos, y no “la constitucionalidad del decreto”. En ese sentido, volvió a arremeter contra Lijo: dijo que “es todo lo que está mal en la Justicia” y que “pocas veces vio tanta operación para el pliego de un magistrado”. De García-Mansilla consideró, por el contrario, que “tiene la calidad que tiene que tener un ministro de la Corte”.
Su par Álvarez Rivero denunció que “esta sesión tiene un solo objetivo: desgastar al gobierno del presidente Milei”. Sobre García-Mansilla, destacó su oposición al aborto legal, mientras que sobre Lijo sentenció: “No merece ni un gramo de mi confianza en nada. Argentina necesita jueces impartiendo justicia, no operadores”.
Con el rechazo del Senado, llegó a su final una novela que comenzó hace un año, cuando el Gobierno envió los pliegos. En todo ese tiempo, la Casa Rosada se abroqueló en sus dos candidatos bajo la idea de “los dos o ninguno” y no ofreció alternativas, aunque distintos bloques de la oposición pedían abrir una negociación por el cupo de género, una eventual ampliación de la Corte o cargos vacantes en la Justicia.
El 26 de febrero pasado, Milei aprovechó una semana de receso legislativo y nombró por decreto a Lijo y García-Mansilla, acusando al Senado de haber “planchado” el tema durante un año. Unión por la Patria estalló y pidió la sesión para votar a los jueces. En el medio, senadores del PRO y la UCR suplicaron al Gobierno que retirara los pliegos para no exponerse a una derrota, pero no tuvieron éxito. El Gobierno sufrió las consecuencias.
“Se dijo que el Senado no hizo su tarea, que yo escondí el dictamen. Nada más lejos de la realidad. La demora se dio porque no estaban los consensos, porque no se conseguían las firmas. Y por lo general no se llevan al recinto pliegos que vayan a ser rechazados. A todos nos preocupaba el tema, pero no estaban dadas las condiciones”, aclaró la presidenta de la Comisión de Acuerdos, Guadalupe Tagliaferri (PRO).
La discusión sobre García-Mansilla
El Gobierno sostendrá en el cargo a García-Mansilla hasta que expire su designación en comisión, el 30 de noviembre, pero su situación promete judicializarse. En Unión por la Patria sostienen que el mandato cae automáticamente con el rechazo de la Cámara alta, o de lo contrario, todos los fallos que firme García Mansilla de aquí en más serán “nulos de nulidad absoluta”.
En el medio de esa discusión, la expresidenta Cristina Kirchner acaba de recusar al juez nombrado por Milei porque teme que no sea imparcial en la causa Vialidad, donde la Corte debe decidir si ratifica la condena a seis años de prisión.
Para García-Mansilla, la única forma de ser removido del cargo es mediante juicio político del Congreso: así lo afirmó en un escrito presentado semanas atrás ante el juez federal de La Plata Alejo Ramos Padilla, que analiza la constitucionalidad del decreto que lo colocó en la Corte.
Lijo fue nombrado por decreto junto con García-Mansilla, pero no asumió porque la Corte no le aceptó la licencia. El tribunal lo obligaba a renunciar al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 4, pero Lijo no lo hizo y dejó su suerte librada al Senado. Con su pliego caído, se quedará en Comodoro Py.
Villarruel en la mira
La vicepresidenta Victoria Villarruel estuvo en su despacho del Senado durante la sesión a pesar de que estaba al mando del Poder Ejecutivo por el viaje de Milei. La cuenta de la red social X atribuida al asesor presidencial Santiago Caputo llamó la atención. “¿Qué hace la Vicepresidente de la Nación en ejercicio de la Presidencia de la Nación en su despacho del Senado operando la sesión de hoy? Casi seguro que es un delito eso”, advirtió.