Al regreso de su viaje de Estados Unidos, el presidente Javier Milei tomó dos decisiones que refuerzan el pleno alineamiento con Donald Trump. Por un lado, cambió de posición y se abstuvo de votar a favor de Ucrania en la ONU. Además, le ordenó al ministro de Economía, Luis Caputo, que no viaje a la reunión del G20 en Sudáfrica; sumándose al boicot que el mandatario americano está ejerciendo sobre ese encuentro para castigar al país anfitrión.
En su octavo viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia, Milei recogió renovados elogios a su gestión y amplió su galería fotográfica con Trump y la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, pero ese respaldo institucional aún no se tradujo en el esperado apoyo financiero.
De allí que Milei redobla su apuesta en el terreno político a la espera de que finalmente se activen los resortes institucionales dentro del gobierno americano y del FMI para que el organismo se avenga a cerrar el nuevo programa.
En esta estrategia, el jefe de Estado modificó su histórica posición y este lunes se abstuvo en una votación en la ONU que proponía el retiro de las tropas rusas de Ucrania.
Desde su asunción, Milei respaldó a Ucrania y se pronunció en contra de Vladimir Putín, pero ahora decidió adoptar una postura neutral, en consonancia con la presión que está ejerciendo Trump sobre el líder ucraniano Volodomir Zelenski.
Trump pretende que Ucrania le ceda a Estados Unidos la explotación de las denominadas “tierras raras” (valiosas en diferentes minerales) como compensación a la ayuda económica enviada en tiempos del gobierno de Joe Biden.
De todas formas, la votación resultó a favorable de Ucrania con 93 votos a positivos, 18 en contra y 65 abstenciones.
Cabe recordar que Zelenski fue recibido con honores el día que asumió Milei, quien además lo condecoró con la Orden de la Libertad. Eran los tiempos en que Milei buscaba diferenciarse de su antecesor, Alberto Fernández, que le había propuesto a Putín que Argentina “sea la puerta de entrada de Rusia a América Latina”.
Si bien la abstención es una posición de equilibrio entre las partes, la diferencia en este caso es el giro con el fin de quedar en línea con la posición de Estados Unidos.
Dentro de la región, el voto de Argentina coincidió con el de Brasil, Colombia y Paraguay; mientras que Perú, Chile y Uruguay votaron a favor. En tanto, otra de las superpotencias, China, también se abstuvo.
Al mismo tiempo, Milei le ordenó Caputo que no viaje a la reunión del G20 que se realizará este miércoles y jueves en Sudáfrica, acompañando otra decisión de Trump, quien abrió una disputa con ese país africano por diferencias económicas y políticas. Caputo había confirmado su presencia la semana pasada durante una entrevista televisiva.
El líder republicano decidió que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, no viaje a Ciudad del Cabo, lo cual se sumó a la ausencia de Marco Rubio en la reunión de cancilleres.
De esta forma, la comitiva argentina estará integrada por el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno.
Bessent y Caputo mantuvieron un diálogo telefónico durante el último fin de semana, cuyo real contenido no trascendió. El funcionario americano es una de las piezas clave en la negociación con el FMI, dado que tiene injerencia directa sobre los representantes de su país.
Si bien se especulaba con nuevos encuentros en Ciudad del Cabo para darle continuidad a las negociaciones por el nuevo programa con el FMI, lo cierto es que a tan pocos días de la visita a Estados Unidos no parecían posibles cambios sustantivos.
Desde el Ministerio de Economía sólo repiten que se está en la etapa final de las conversaciones. No obstante, llama la atención la actividad de los funcionarios del Palacio de Hacienda en redes sociales, donde se muestran muy preocupados por refutar cualquier opinión o información sobre la negociación con llamativas descalificaciones.
La falta de definiciones se traduce en una apatía general en el mercado que mantiene el Riesgo País por encima de los 700 puntos, lejos de los valores con los que se ilusiona el Gobierno para retornar a los mercados voluntarios de deuda.