El Gobierno provincial de Martín Llaryora comenzó ya desde hace algunos días a mirar con mayor atención a algunos intendentes justicialistas para ser “invitados” al Ejecutivo.
La estrategia de reforzar algunas áreas clave y ganar territorialidad comenzó en diciembre pasado, cuando el gobernador decidió que dos espadas que tenía en la Legislatura de Córdoba, como Miguel Siciliano, entonces jefe del bloque; y Nadia Fernández, vicepresidenta de la Unicameral, aceptaran pedir licencia en sus bancas y se sumaran al Ministerio de Vinculación, con una fuerte mirada en la Capital, y a la Secretaría General de Gestión Penitenciaria y Lucha contra el Narcotráfico, respectivamente.
Al legislador justicialista Facundo Torres, presidente del bloque de legisladores de Hacemos Unidos por Córdoba y titular del PJ provincial, le encomendaron la tarea de rearmar la estructura partidaria con una nueva apertura y una casa partidaria en barrio Cofico que está pronta a inaugurarse.
A estos cambios, el gobernador busca sumar otros actores generacionales, los que comenzaron a ser mirados ya no solo como intendentes sino como espadas para liderar espacios dentro del Ejecutivo, algunos incluso como ministros o secretarios. Sobre todo, aquellos que tienen territorio, que no podrán repetir en 2027 en las elecciones y que pueden garantizar votos para ganar los departamentos que el justicialismo perdió en 2023.
Las charlas informales entre el gobernador y algunos ministros como Manuel Calvo (Gobierno) y Juan Pablo Quinteros (Seguridad) con algunos intendentes justicialistas ya comenzaron, según confiaron fuentes del Ejecutivos y desde los jefes de gobierno municipales.
No se trata en esta oportunidad de los exjefes comunales del oficialismo que desde diciembre de 2023 quedaron contratados en la Legislatura o como terceras líneas del Ejecutivo, sino de intendentes en funciones que transitan el segundo mandato y que en 2027 se verán impedidos en ir por la re-reelección.
En ese listado de nombres que circula en el Centro Cívico aparecen Marcos Torres, intendente de Alta Gracia, uno de los referentes más jóvenes que tiene el justicialismo en el interior con territorio propio y que lidera una de las ciudades más grandes. Con estilo propio y armado con llegada a distintos sectores, sobre todo, entre sus pares del interior, Torres es uno de los posibles intendentes mirados para que se incorpore a un ministerio.
El cargo de Fernández como vicepresidenta en la Unicameral aún no fue cubierto, por lo que algunos legisladores especularon en la última sesión que la ministra de Desarrollo Social, Laura Jure, podría suspender su licencia en su banca y ocupar este puesto. Justamente, Torres comenzó a sonar como un hombre mirado por el llaryorismo para estar al frente de la cartera que hoy lidera Jure.
Otro de los intendentes es Marcos Torres Cena, de Laguna Larga, un dirigente del interior que desde el Ejecutivo se reconoció que recibió llamados para “sondear” sus posibilidades de dejar su localidad para sumarse al Centro Cívico. Algunos apuntan a que el objetivo es darle un rol central en el Ministerio de Gobierno que conduce Calvo, pero también en secretarías en la cartera de Seguridad.
Agustín González, intendente de Cruz Alta, también cursa su segundo mandato y es un hombre con experiencia en la función pública provincial. Este fin de semana estuvo al frente del Festival de Jineteada y Folclore en su localidad, considerado el segundo más importante de Córdoba. El evento convocó a más de 40 mil personas en una plaza en pleno crecimiento del sudeste provincial.

González es un dirigente de buena relación con el intendente de Córdoba Daniel Passerini desde su administración en Cruz Alta, y tiene diálogo con Sergio Massa (Frente Renovador), aunque en su entorno siempre aseguran que “es un dirigente del peronismo”. Todas situaciones que el justicialismo mira para tener caciques territoriales para 2027.
“Es Milei o nosotros todos juntos, nosotros”, repiten algunos jefes comunales del oficialismo. Al igual que otros intendentes, González tiene el 1° de marzo la apertura de sesiones del Concejo Deliberante y se encamina hacia el último año y medio de gobierno.
Por ser otro de los dirigentes con cintura política para moverse en el interior y en la administración pública, está dentro del radar de los que desde el Centro Cívico aseguran que puede dar el salto a Provincia.
En esta lista de intendentes en la mira también aparece el de Río Segundo, Darío Chesta, otro de los dirigentes con chances de sumarse a una dirección o secretaríade Gobierno.






















