No hay nada más argentino que un buen plato de arroz cuando el cuerpo te pasa factura. Ya sea por un desarreglo en las fiestas o un virus, el arroz de enfermo es ese abrazo al alma y al estómago que todos necesitan alguna vez. Pero, para que no sea una preparación triste y sin gusto, Paulina Cocina compartió su versión definitiva, fácil y económica.
La propuesta de Paulina no es simplemente hervir granos por hervir; la idea de fondo es perderles el miedo a los arroces y entender que de una sola olla puede salir mucho más que un simple acompañamiento. En solo minutos, el arroz blanco clásico se puede convertir en una joya reconfortante: el arroz blanco con queso.
Paso a paso para el arroz que salvará tu panza
Para arrancar, los ingredientes son básicos pero fundamentales. Según la receta que es furor, vas a necesitar una taza de arroz largo fino y, para que la cocción sea perfecta, el doble de líquido: dos tazas de agua o caldo.
El toque de sabor que marca la diferencia y que te hace olvidar que estás a dieta de enfermo viene de la mano de un diente de ajo, un chorrito de aceite, una generosa cucharada de manteca, 200 gramos de queso cremoso y, para coronar, dos fetas de jamón.
La clave que destaca Paulina en su explicación es aprovechar el arroz para sumar opciones y no quedarse solo con lo básico. El proceso empieza con ese diente de ajo y el aceite, dándole una base de sabor que penetra en el grano antes de que toque el agua.
Una vez que el arroz está en su punto, se produce lo que ella llama el “giro directo” al arroz con queso. Es en ese momento, con el arroz todavía bien caliente, donde entra en juego la manteca y el queso cremoso, logrando una textura que te hace sentir mejor apenas la ves. El agregado de las fetas de jamón termina de darle ese carácter de plato completo que te levanta de cualquier malestar.



























