La posibilidad de obtener la ciudadanía italiana por ius sanguinis se achicó drásticamente para miles de argentinos, según un nuevo decreto-ley emitido por el gobierno de Italia. La normativa, que ya entró en vigencia, limita el derecho a la ciudadanía a quienes tengan al menos un padre o un abuelo nacido en Italia. Esto significa que ningún antepasado más antiguo, como un bisabuelo (AVO), podrá transmitir la ciudadanía bajo las nuevas reglas.
La medida generó una fuerte reacción en la comunidad italo-argentina. Franco Tirelli, diputado italo-rosarino que representa a los ciudadanos italianos en Sudamérica en el congreso italiano, calificó la situación como una “bomba atómica” y consideró la medida “desproporcionada”. Tirelli explicóen comunicación con Clarín que esta decisión surge tras un “abuso de la ciudadanía italiana”, con gestores y estudios jurídicos lucrando y cometiendo estafas en el proceso.
¿Qué pasa con los bisnietos?
A pesar del cierre general, existe una “estrictísima” condición para que los bisnietos en Argentina aún puedan iniciar el trámite. Según explicó Tirelli, un bisnieto solo podrá obtener la ciudadanía si uno de sus progenitores residió en Italia de forma continua durante al menos dos años antes del nacimiento del hijo. Aquellos bisnietos que creían estar dentro de las posibilidades bajo la ley anterior ahora se encuentran excluidos.
El debate en Italia y el futuro del decreto
El decreto-ley, similar a un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en Argentina, tiene una validez inicial de 60 días. Durante este período, deberá ser presentado en el Senado o en la Cámara de Diputados italianos para su debate y aprobación. Tirelli anticipa que el decreto será aprobado, dado que el gobierno cuenta con mayoría en ambas cámaras. Sin embargo, el foco de la discusión estará en “limitar los daños” de este proyecto de ley.
Uno de los puntos que “seguramente” se modificará, según Tirelli, es la situación de los menores de edad, ya que considera “inconstitucional” establecer diferencias entre ciudadanos italianos nacidos en Italia y aquellos que obtuvieron la ciudadanía en el exterior en cuanto a la transmisión a sus hijos. El diputado del Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE) también señaló que intentarán negociar para que la limitación alcance hasta el bisabuelo y no solo al abuelo.
Cancelación de turnos y qué sucede con los trámites en curso
Una de las consecuencias inmediatas del decreto es la cancelación de los turnos para iniciar el trámite de ciudadanía que estaban programados para después del 28 de marzo, fecha en que se publicó el decreto-ley. Tirelli aclaró que los turnos no están suspendidos, sino cancelados, y los consulados ya no pueden iniciar nuevos trámites, los cuales se centralizarán en una oficina especial en Italia.
Sin embargo, aquellas personas que ya presentaron su carpeta de documentación para la ciudadanía están en una situación diferente y sus trámites continúan. Lo mismo ocurre con quienes están llevando a cabo juicios en Italia por vía materna.
El fin de una era para la ciudadanía italiana
Hasta este decreto, los argentinos podían obtener la ciudadanía italiana incluso en la tercera o cuarta generación gracias a una ley de 1992 que aplicaba el principio del derecho de sangre. Esta ley permitía que descendientes de emigrantes italianos fueran reconocidos como ciudadanos italianos por su ascendencia. Este marco legal generó un “verdadero boom” en los trámites de ciudadanía italiana desde 2014, con un aumento significativo en el número de italianos “oriundos” en el mundo. En Argentina, los reconocimientos de ciudadanía pasaron de casi 20.000 en 2023 a 30.000 al año siguiente. Se estima que entre 60 y 80 millones de personas en el mundo podrían potencialmente solicitar el reconocimiento de la ciudadanía con la ley anterior.
Con la nueva restricción, la “puerta a Europa” se cierra para una gran cantidad de descendientes de italianos en Argentina, marcando un cambio significativo en las políticas de ciudadanía del país europeo. El debate ahora se centra en el alcance final de estas modificaciones y las posibles negociaciones en el parlamento italiano para mitigar su impacto.