Abrir una bolsa de plástico con un nudo muy apretado es una escena cotidiana y frustrante. Suele pasar después de hacer las compras o al guardar frutas y verduras. El plástico queda tan ajustado que ni los dedos ni los trucos clásicos logran desatarlo. En muchos casos, la solución termina siendo cortar la bolsa, lo que impide reutilizarla.
Sin embargo existe un truco sencillo que promete resolver el problema sin dañar el material. No requiere herramientas especiales ni fuerza excesiva y se basa en aprovechar el peso del contenido para aflojar el nudo desde adentro.
El método que se volvió viral
El procedimiento fue difundido en redes sociales por el creador de contenido @cimprobandochuminas y rápidamente se viralizó por su efectividad. La clave está en cambiar la tensión del nudo en lugar de intentar tironearlo desde los extremos.
Para aplicarlo, primero hay que sujetar la bolsa por la parte superior, justo por encima del nudo, dejando que el contenido quede suspendido hacia abajo. Luego, se gira suavemente la bolsa para formar una especie de “columna” de plástico fruncido debajo del nudo.
Ese movimiento redistribuye la presión. Con el peso actuando desde abajo, se deben tomar los dos lados del nudo y presionar levemente hacia el centro. En pocos segundos, el cierre comienza a aflojarse y el nudo se deshace casi solo.
“Mirá, sale solo”, explica el creador en el video, mientras demuestra cómo el nudo se libera sin esfuerzo.
Por qué funciona este truco
Las bolsas de plástico suelen ajustarse de más porque el material es liso y flexible. Cuando se tira de los extremos, el nudo se aprieta aún más. En cambio, al ejercer presión desde el centro y aprovechar la gravedad, se rompe la tensión que mantiene el cierre bloqueado.
Este método es especialmente útil en bolsas finas, como las del supermercado o del mercado barrial, que suelen romperse si se las fuerza o se las pincha.

Alternativas menos recomendadas
Existen otros recursos caseros para desatar nudos, como usar alicates finos, una aguja o incluso el diente de un tenedor para generar espacio en el centro. Sin embargo, estos métodos suelen ser más lentos y aumentan el riesgo de perforar la bolsa, sobre todo si el plástico es delicado.
Por eso, el truco viral se destaca por no requerir objetos externos y por permitir conservar la bolsa para reutilizarla, una práctica cada vez más valorada para reducir residuos.
Un gesto simple que evita desperdicios
Reutilizar bolsas de plástico sigue siendo una de las formas más comunes de reducir su impacto ambiental. Poder abrirlas sin romperlas no solo ahorra tiempo, sino que también evita desperdicios innecesarios.
Aunque no todos los nudos reaccionan igual, quienes probaron el método coinciden en que funciona en la mayoría de los casos. Un gesto simple, basado en física básica y presión, que transforma una situación cotidiana en un problema resuelto en segundos.





















