Convertir una furgoneta en una casa rodante es el sueño de muchos, pero requiere cumplir con normativas de seguridad y licencias ambientales específicas.
La filosofía de la vanlife es una mezcla de libertad y minimalismo que invita a vivir sin un domicilio fijo, y que dejó de ser una tendencia extranjera para instalarse en las rutas argentinas. Sin embargo, detrás de un amanecer frente a un lago patagónico, existe un desafío técnico y legal que todo viajero debe afrontar antes de aventurarse: la homologación del vehículo.
Cómo tener al día los papeles para salir a la ruta con tu motorhome
Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), tanto los motorhomes como las casas rodantes deben estar certificados para garantizar que su circulación no represente un riesgo. Para que un vehículo pueda transitar legalmente, la normativa vigente exige dos documentos clave: la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA).

La primera depende del Ministerio de Economía y avala los aspectos técnicos del modelo, mientras que la segunda se gestiona ante la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes para asegurar el cumplimiento de estándares ecológicos.
El camino hacia estas habilitaciones depende del origen del vehículo. Si se trata de una unidad producida por una terminal automotriz reconocida, el proceso es sencillo, ya que las licencias vienen de fábrica y solo resta realizar el registro ante la Dnrpa para obtener el título y la patente. No obstante, para los vehículos artesanales fabricados por pymes o talleres especializados, el propietario debe tramitar el Certificado de Seguridad Vehicular (CSV).
Para aquellas que pesan hasta 750 kilos, la gestión se realiza directamente ante la ANSV. Si el peso supera ese límite, el control pasa a la Comisión Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (CNTySV), organismo que también supervisa la homologación integral de los motorhomes autopropulsados. En este proceso, un profesional técnico debe avalar aspectos estructurales, eléctricos y de seguridad.
Es importante destacar que, si bien no se requiere una licencia de conducir profesional para manejar un motorhome, el conductor debe poseer una habilitación acorde al peso y la categoría del vehículo que comanda. Además, una disposición reciente (la 53/2025) ha simplificado los pasos para las casas rodantes pequeñas o “mini rodantes”, utilizando una guía práctica de verificación de parámetros básicos como el estado del chasis y los neumáticos.
Una vez obtenidas todas las certificaciones previas, el paso obligatorio para salir a la ruta es la Verificación Técnica Vehicular (VTV). Aunque no existe una revisión exclusiva para casas rodantes, el vehículo debe superar los controles de seguridad estándar que rigen para cualquier automóvil autorizado.



























