La Justicia de Córdoba trabaja en la identificación de más víctimas del exmilitar José Antonio Maidana (72), quien simuló ser un fotógrafo y habría cometido abuso sexual infantil a niños de la localidad de Viamonte, al sur de la provincia.
“Fueron identificadas seis víctimas y estamos trabajando en reconocer algunas más”, comentó el fiscal Franco Pilnik a La Voz.
La investigación que derivó en la captura de Maidana en diciembre pasado en un domicilio de barrio Nueva Córdoba, en la Capital, comenzó hace más de una década en Australia. Allí un pederasta fue detenido después que en su computadora se encontraran imágenes de abuso sexual infantil. Pocos meses después, otro operativo internacional, esa vez en Israel, también fue en la misma línea.
Estos dos allanamientos al otro lado del mapa fueron solo un eslabón de una red de pedofilia que tiempo después encontró en la figura de Maidana el promotor de contenido sexual explícito de menores de edad, según investiga la justicia local.
José Antonio Maidana, nacido en 1953 en Buenos Aires, se encuentra detenido en la cárcel de Bouwer, pero permanecía bajo prisión preventiva domiciliaria en la ciudad de Córdoba, acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en Argentina.
Los hechos que se le imputan ocurrieron entre 1976 y 1977, cuando se desempeñó como Jefe de la Compañía de Combate Mayor Keller y Jefe de la Sección Arsenales en el Batallón de Comunicaciones 181 de Bahía Blanca.

El trabajo minucioso de Interpol y luego de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), Policía Federal y el Registro Nacional de las Personas (Renaper) permitieron vincular las imágenes secuestradas con las presuntas víctimas de Maidana. “Fue una investigación muy compleja que llevó muchos años. Aún restan tareas investigativas”, indicó Pilnik.
¿De qué se lo acusa?
La fiscalía entiende que Maidana cometió los delitos de producción de material de abuso sexual infantil agravada y promoción de la corrupción de menores agravada, además de tenencia de material de abuso sexual infantil agravada por la presencia de menores de 13 años.
Maidana habría incurrido en estos delitos de manera reiterada antes de 2011.
“Hay un incidente de prescripción que tiene que resolver el Juzgado de Control. Desde la fiscalía se dictaminó que no están prescriptos los delitos”, agregó el fiscal.
Viamonte, su refugio
Según información a la accedió Cadena 3, tras la caída de la dictadura militar, Maidana se “escondió” en Viamonte, un pueblo de dos mil habitantes a 370 kilómetros de la Capital.
Vivió allí hasta 2016 cuando fue detenido por los crímenes de lesa humanidad. Previamente vivió allí como fotógrafo de fiestas sociales, lo cuál realizaba como hobby.

Si bien quedó preso en Bouwer, con la pandemia logró el beneficio de la prisión domiciliaria, por lo que pasó a vivir en un domicilio de calle Independencia.
Vecinos del tranquilo Viamonte comentaron a este diario que el 18 de diciembre pasado desembarcaron fuerzas federales y allanaron el domicilio en el que presuntamente habrían ocurrido los delitos. “Ese día hubo más de una decena de allanamientos porque también detuvieron al ex intendente”, manifestaron. Se refieren a Gabriel Fernández, acusado de malversación de fondos.
Pruebas claves
Casi 400 imágenes que tenían “rasgos argentinos” fueron remitidas por Interpol a la Ufeci en 2022 y su titular Horacio Azzolin convocó a la División Delitos Cibernéticos contra la Niñez y Adolescencia de la Policía Federal Argentina (PFA) para peritar esa base de datos.
Los especialistas tomaron las imágenes de aquellas víctimas abusadas (cinco mujeres y un varón entre 12 y 17 años) y las insertaron en un software que permite identificar rasgos físicos en la actualidad, cotejando con la base de datos del Renaper.
Finalmente las presuntas coincidencias fueron enviadas a Pilnik quién ejecutó junto a su equipo especial un operativo para dialogar con las víctimas en Viamonte, quienes finalmente reconocieron los hechos vividos en el pasado.

El argumento para vulnerar la inocencia de ellas consistía en ofrecerles una sesión de fotos para modelaje o trabajos similares y que en ese momento se aprovechaba para exigirles que se quitaran la ropa.