El tráfico de cocaína en encomiendas sigue siendo una de las modalidades más usuales para “bajar” cantidades “modestas” de droga desde el norte del país hacia centros urbanos más densamente poblados, como Córdoba o Buenos Aires.
En un juicio abreviado, el Tribunal Oral Federal N° 3 de Córdoba capital, a cargo del juez Facundo Zapiola, condenó al porteño Facundo Manuel Choquehuanca Ugarte (30) y al boliviano Limbert Franco Luna Ramos (28) a más de cuatro años de prisión como coautores de transporte de estupefacientes.
Narcoencomiendas de Salta
El envío de la cocaína en encomiendas se “cocinó” poco antes del 6 de noviembre de 2023. Luna Limbert y Choquehuanca Ugarte coordinaron el transporte de 4,33 kilos de cocaína desde Orán (la ciudad salteña que es un “colador” para el ingreso de estupefacientes desde Bolivia) hacia la ciudad de Morón, en Buenos Aires.
El tráfico se llevó a cabo a través de la empresa Integral Pack Express SA. Como es habitual en este tipo de casos, una mujer se presentó en la sucursal de la compañía en Orán y despachó la encomienda para Choquehuanca Ugarte. El hombre debía retirar el paquete en la sede de Enco Envíos, en Morón.
Sin embargo, en el habitual control de Gendarmería en la ruta nacional 9, en Sinsacate, los efectivos detectaron la cocaína dividida en cuatro envoltorios.
Por orden judicial se realizó una entrega vigilada (es decir, se retiró la cocaína y se buscó identificar a su destinatario). Tres días más tarde del envío, Choquehuanca Ugarte se acercó a la sucursal de Morón y fue detenido.
La segunda narcoencomienda “bajada” de Salta –con 3,83 kilos de cocaína– fue detectada también en el puesto de control de Gendarmería, el mismo día que la anterior.
De forma calcada, otra mujer (no se conoce si exhibió su DNI real o brindó datos falsos al despachar los paquetes) se presentó en la sede de Integral Pack Express en Orán y envió la encomienda para ser retirada en San Martín Cargas, en la localidad de Lynch, partido bonaerense de San Martín.
Cuando Luna Ramos llegó para buscar el paquete (sin la droga, previamente incautada) fue capturado in fraganti.
Pruebas y reconocimiento
Choquehuanca Ugarte declaró que Luna Ramos, a quien conocía desde hace años, le había solicitado que buscara una encomienda en Ciudadela (Buenos Aires) y que se la llevara a su casa.
Después mencionó que la segunda vez que el boliviano lo contactó, le hizo otro encargo: que retirara un paquete en Morón, donde finalmente cayó Choquehuanca Ugarte. De acuerdo con su versión, no sabía qué había en el paquete y dijo que Luna Ramos le había dicho que eran “medias”.
Sin embargo, los investigadores determinaron que ambos sabían perfectamente que se trataba de tráfico de cocaína y que coordinaron el traslado desde Salta. De hecho, fue clave el intercambio de mensajes, ya que Gendarmería detectó que ambos acordaron por WhatsApp la recepción de la droga.
En el marco del juicio abreviado acordado entre el auxiliar fiscal Maximiliano Aramayo y los defensores públicos oficiales Rodrigo Altamira y Jorge Perano, los imputados (sin antecedentes computables) admitieron su participación delictiva.
Luna Ramos dijo que estaba arrepentido de haber cometido el delito, ya que sólo buscaba un trabajo y que (presuntamente) desconocía la gravedad del tráfico de cocaína, valuada en millones de pesos.
Por otra parte, pese al intento del porteño por obtener la prisión domiciliaria (adujo que padece cáncer), el juez rechazó el pedido.
Una condena anterior
En los últimos años se llevó ante la Justicia federal de Córdoba a varias personas por casos de narcoencomiendas.
Por caso, en 2024, una costurera boliviana (36) fue condenada por narcotráfico en Córdoba tras haber acordado el traslado de una millonaria carga de cocaína que fue interceptada cuando viajaba de Salta a Buenos Aires.
El estupefaciente descubierto ascendió a más de 25 kilos (valuado en más de $ 300 millones, al cambio del dólar informal).