Néstor Maldonado (56) acaba de recuperar su libertad este miércoles, tras permanecer detenido en la cárcel de Bouwer desde el viernes 16 de enero, por el presunto secuestro de Tania (34), que se habría producido cinco días antes, el domingo 11, en la ciudad de Córdoba.
La hija de la mujer había denunciado el lunes 12 que su madre había dejado de responder mensajes cuando se encontraba en una cita con un hombre y que la habrían drogado.
La propia Tania le había comentado la situación, por mensajes de WhatsApp, horas antes de cortar comunicación. El martes, la mujer fue encontrada maniatada a la vera del río, en la localidad de La Cumbre, con signos de haber sido golpeada.
Las cámaras de seguridad permitieron establecer que había estado con Maldonado en la Terminal de Ómnibus de Córdoba, un dato que no coincidía con lo que la mujer había transmitido a su entorno.

Allí nació la investigación que encabeza la fiscala de Cosquín, Paula Kelm, cuyas derivaciones llevaron a tres graves imputaciones contra Maldonado, por los aparentes delitos de: “Abuso sexual con acceso carnal”, “Privación ilegítima de la libertad calificada” y “Lesiones leves calificadas”.
Pero el abogado defensor, Carlos Nayi, presentó en las últimas horas una solicitud para que el acusado continúe el proceso en libertad, a lo que la fiscala hizo lugar, dictando estrictas condiciones que el acusado deberá cumplir para no volver a prisión.
Entre las condiciones, figuran dos fianzas personales (una garantía en la que terceros se comprometen formalmente ante la Justicia a responder con su patrimonio si el imputado incumple las reglas impuestas), fijar domicilio, no acercarse a Tania hasta que termine el proceso y comunicar al Tribunal si cambia de domicilio.
Maldonado en libertad: “Pasé días de mucho dolor”
Tras 33 días detenido, Maldonado salió de Bouwer visiblemente afectado y volverá a la casa de su madre, en la localidad de Yocsina, en el departamento Santa María.
“Sufrí una desgracia por algo que no hice. Pasé mis peores días en la cárcel. Me sentí como un criminal”, dijo en diálogo con este medio.
Conmocionado, el hombre relató que conoció a Tania hace cuatro años atrás, cuando ella era clienta habitual del bar donde trabajaba.
“Ella me decía que no estaba bien económicamente, que no tenía apoyo de la familia. Yo la ayudaba. Vendí todas mis cosas para hacerlo”, afirmó. De hecho, desde la defensa lo describen como “una persona influenciable, absolutamente permeable”.

“Su ingenuidad es la de un niño grande al que cualquiera le puede arrebatar un caramelo”, describió Nayi.
Sobre los días previos a su detención, cuando sucedió el encuentro con Tania, evitó profundizar: “No puedo contar lo que sucedió en ese momento. La estoy pasando mal. Solo quiero llegar a mi casa y abrazar a mi mamá”.
Maldonado confía en su inocencia
El abogado Carlos Nayi sostuvo que la libertad fue concedida tras una “apreciación general de la prueba colectada” y porque “no existe peligro procesal”.
“Se reunió gran cantidad de evidencias y mi defendido colaboró siempre. La fiscala (Paula Kelm) está abocada a resolver la causa. El objetivo es que se dicte una resolución que lo deje absolutamente sin incriminaciones”, afirmó.
En diálogo con este medio, Nayi insistió en que el encuentro con Tania fue consensuado y que no existió secuestro.
“Se movieron como turistas en las ciudades serranas de Capilla del Monte y La Cumbre. Comieron en bares, sin esconderse de nadie. ¿De qué secuestro estamos hablando?”, planteó.
Y agregó: “Tolerancia cero contra la violencia de género. Estamos de acuerdo. Pero también tolerancia cero para quienes utilizan el aparato judicial para prefabricar situaciones inexistentes”.
La querella se opuso a la libertad
Desde la querella, la abogada Daniela Morales Leanza se mostró en oposición a la decisión de otorgar la libertad, aunque reconoció que la prisión preventiva no debe ser un “adelanto de pena”.
“Maldonado sigue imputado. Recuperó la libertad, pero cualquier incumplimiento a su régimen implicará su regreso a prisión”, señaló la abogada.
En tanto, fuentes investigativas advirtieron que hay elementos que aún resta por sopesar, por lo cual podría cambiar la situación de Maldonado, para bien y para mal.
“Hay un análisis toxicológico que le hicieron a la víctima que dio positivo y un registro de ADN, que sería compatible con el imputado. Todo debe confirmarse. Lo que aparecería con fuerza es que la víctima estaba bajo los efectos de una sustancia y no pudo consentir un encuentro sexual”.
En este mismo sentido, los pesquisas señalaron que el imputado habría reconocido que la mujer consumía clonazepam durante esos días. Según esa línea investigativa, la fiscalía analiza si existió aprovechamiento de un estado de vulnerabilidad.



























