En el universo virtual de likes, historias, reels y mensajes directos, la amistad adolescente viene experimentando una transformación profunda. Lo que antes se basaba en encuentros presenciales ahora se mide también por el tiempo de respuesta, las reacciones a las publicaciones y una presencia online casi constante.
Sin embargo, esta hiperconectividad viene con un costo: un nuevo tipo de estrés digital que está afectando la salud mental de los jóvenes y generando conflictos en sus relaciones más cercanas.
La amistad muta en la era digital
Un estudio reciente, publicado en Frontiers in Digital Health, exploró cómo las expectativas de disponibilidad constante en las redes sociales influyen en las amistades de los adolescentes. La investigación, que analizó a más de 1.100 adolescentes de entre 13 y 18 años, revela que las normas y expectativas no escritas en torno al comportamiento online entre amigos son una fuente significativa de estrés digital.
Ese estrés se manifiesta cuando no se cumplen las expectativas sobre la rapidez y el tipo de respuesta en las plataformas digitales.
“Demostramos que la percepción que tienen los adolescentes de las normas y características únicas de las redes sociales contribuye al estrés digital, lo que a su vez aumenta los conflictos de amistad”, indicaron los expertos de la Universidad de Padua (Italia), autores del estudio.
La presión de la respuesta (casi) inmediata

Una de las principales fuentes de estrés digital es la presión de tener que responder a los mensajes de forma casi inmediata. Aunque no siempre existe una obligación explícita de contestar al instante, el malestar surge cuando un mensaje queda en “visto” o una publicación no recibe la atención esperada.
Esta situación puede llevar a los jóvenes a sentirse excluidos, celosos o rechazados si perciben que sus amigos están activos online o interactuando con otros mientras ignoran sus comunicaciones.
El estudio también destaca el importante papel del contenido visual en las redes sociales. La naturaleza visual de plataformas como Instagram y TikTok facilita que los adolescentes estén al tanto de las actividades de sus amigos en todo momento. Esta “vigilancia digital” constante puede generar un estado de alerta emocional en los jóvenes, donde cada notificación (o su ausencia) se interpreta como un signo de afecto o rechazo, lo que amplifica la inestabilidad en sus relaciones interpersonales.
¿Desconectar para conectar? La clave para amistades saludables

Ante esta problemática, la investigación subraya la importancia de establecer hábitos saludables en el uso de las redes sociales. Marcar tiempos de desconexión y gestionar las notificaciones pueden ser estrategias efectivas para reducir el estrés digital.
Federica Angelini, autora principal del estudio, sugiere que “aprender a aceptar que no todos los mensajes requieren una respuesta inmediata puede aliviar la presión digital y preservar amistades saludables”.
Identificar los factores estresantes clave, como el contenido visual y las expectativas de disponibilidad, y comprender las dinámicas de las interacciones virtuales entre amigos puede ayudar a educadores, padres y adolescentes a desarrollar hábitos más saludables en el entorno digital.
En última instancia, recuperar la esencia del vínculo más allá de las pantallas se presenta como un desafío crucial en un mundo hiperconectado, donde aprender a estar presente, incluso cuando no se esté en línea, podría ser la verdadera clave para mantener amistades sanas y duraderas.