Un intercambio entre un jefe y su empleado desató un intenso debate en redes sociales luego de que se viralizara la conversación en la que el trabajador presentó su renuncia tras la eliminación del home office.
Canal especial virales de La Voz
Todo comenzó cuando Matías, el jefe, envió un mensaje con varias expresiones técnicas y términos en inglés que no dejaban en claro la nueva disposición. Marcelo, el empleado, le pidió una explicación más directa y recibió una respuesta contundente: “Que se termina el home office a partir de abril”.
En el diálogo se entendió que la empresa manejaba un esquema 3x2, lo que significaba tres días de trabajo presencial y dos desde casa. Ante el anuncio, Marcelo preguntó: “¿Pero, pasamos de 3x2 a 4x1?”, esperando que al menos un día pudiera seguir con la modalidad remota.
La respuesta del jefe fue clara: “No, de 3x2 pasamos a 100% presencial”. Ante esto, el empleado decidió responderle con un mensaje extenso y plagado de términos corporativos: “La verdad que, en el marco del redireccionamiento estratégico y considerando la reconfiguración de ciertos flujos, detecto desajustes en la alineación de mi roadmap profesional con las dinámicas emergentes. Si bien valoro las instancias de sinergia construida, determinadas inflexiones recientes me invitan a repensar la direccionalidad de mi trabajo dentro de este ecosistema”.
Desconcertado, Matías le preguntó qué quería decir con ese mensaje, y Marcelo simplemente respondió que renunciaba. Minutos después, le envió una foto del telegrama confirmando su decisión.
El episodio no tardó en volverse tendencia en redes sociales, donde los usuarios se mostraron divididos. Algunos defendieron la postura del empleado: “Yo no negocio el home office”, “Las empresas que obligan a volver a la presencialidad atrasan mil años”.
Por otro lado, hubo quienes criticaron la actitud de Marcelo: “Jamás hice home office, no se quejen tanto”, “La pandemia ya pasó, hay que volver a la normalidad”, “Ay, estos porteños. Laburo desde las 4.30 hasta las 21 sin parar y no me quejo”.
El debate sobre la presencialidad en el trabajo sigue más vigente que nunca y este caso reavivó la discusión entre quienes defienden el home office y aquellos que prefieren el regreso total a la oficina.