En un hecho calificado como un milagro, un joven fue rescatado con vida este miércoles tras permanecer cinco días atrapado bajo los escombros de un hotel en Naipyidó, la capital de Myanmar, luego del terremoto de magnitud 7.7 que sacudió el centro-norte del país.
La información fue confirmada por el Departamento de Servicios de Bomberos de la exBirmania, brindando una luz de esperanza en medio de un panorama desolador.
El sobreviviente, de 26 años, se encontraba atrapado en el piso inferior de un edificio de seis plantas. Los equipos de rescate lograron acceder a él a través de un agujero perforado y lo sacaron en brazos, según se puede observar en un video difundido por el Departamento de Servicios de Bomberos de Birmania.

A pesar de haber pasado cinco días bajo los escombros, el joven fue encontrado consciente pero aturdido, con el torso desnudo y cubierto con un longyi birmano. Inmediatamente, fue trasladado en camilla a un hospital para recibir atención médica.
“En el quinto día después del terremoto, una de las dos personas atrapadas en el piso inferior de un hotel de seis plantas ha sido rescatada con vida”, informó el departamento de bomberos en su cuenta de Facebook, lamentando también el fallecimiento de la otra persona que se encontraba junto a él.

Este rescate representa una de las pocas historias de éxito tras el devastador terremoto que ha dejado un saldo trágico de víctimas. Según la última información del Consejo de Administración Estatal, el número de muertos ascendió a 2.886, además de registrarse 4.639 heridos y 373 desaparecidos.
Estas cifras, confirmadas en las últimas horas, superan las estimaciones previas y hacen temer que el número de víctimas siga aumentando.
Myo Nyunt, presidente de la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar, señaló las dificultades significativas que enfrentan las operaciones de rescate, incluyendo problemas en la evaluación del desastre y la coordinación logística.
Además, las preocupaciones de seguridad en las zonas afectadas complican la distribución de suministros, especialmente debido a la escasez de maquinaria pesada.

La situación humanitaria se agrava en las zonas cercanas al epicentro, como Mandalay y Sagaing, donde miles de personas duermen a la intemperie cerca de cadáveres, enfrentando la amenaza de la falta de agua potable, según advirtieron Naciones Unidas y Médicos sin Fronteras (MSF).
A pesar de las dificultades, cerca de 1.500 rescatistas de 16 países participan en las tareas de ayuda en Myanmar. La noticia del rescate del joven ofrece un rayo de esperanza en medio de la tragedia que azota al país tras el fuerte movimiento telúrico.