El Año Nuevo chino comenzó este 17 de febrero y dio paso al Año del Caballo de Fuego, un ciclo que, según la tradición oriental, combina impulso, determinación y una fuerte energía transformadora. Aunque muchas familias realizaron preparativos previos, todavía hay rituales que pueden ponerse en práctica desde mañana para alinearse con este nuevo período y atraer prosperidad.
Lejos de requerir grandes ceremonias, se trata de gestos simbólicos que pueden hacerse en casa y que apuntan a ordenar, proteger y activar la energía del hogar en los primeros días del año lunar, considerados especialmente receptivos.

Acciones simples para activar la energía del nuevo ciclo
Uno de los rituales que puede realizarse al inicio del nuevo año chino es la armonización del espacio con colores auspiciosos. Incorporar detalles rojos y dorados —en cintas, flores, velas o pequeños objetos decorativos— ayuda a reforzar la intención de protección y abundancia. El rojo simboliza buena fortuna y funciona como resguardo frente a energías adversas, mientras que el dorado está asociado con la prosperidad material. También se pueden sumar imágenes o figuras del caballo, emblema del ciclo que comienza.
Otro gesto significativo es preparar un pequeño cuenco con arroz crudo y algunas monedas limpias. Se lo puede colocar en un sitio visible de la casa, como símbolo de estabilidad económica y crecimiento sostenido. Algunas personas agregan una rama de canela o unas gotas de esencia en agua para potenciar la intención de apertura de caminos laborales. La clave está en realizar el acto con conciencia, visualizando metas concretas para los próximos meses.

El tercer ritual tiene que ver con la mesa y los vínculos. Aunque el gran banquete suele celebrarse en la víspera, todavía es buen momento para compartir una comida especial con alimentos cargados de simbolismo. El pescado representa abundancia; los dumplings evocan riqueza; las mandarinas y naranjas se asocian con la buena suerte por su fonética en chino.
Durante estos primeros días, además, se recomienda vestir prendas nuevas o en tonos considerados favorables —rojo, dorado, verde o blanco— como señal de renovación.























